Ubi dubium, ibi libertas

martes, 2 de diciembre de 2014

LA CIUDAD ROMANA

 Lee los textos y contesta a las cuestiones sobre las viviendas en Roma.

«¿Es que hay habitaciones alquiladas que permitan dormir? En Roma sólo los ricos pueden conciliar el sueño. He aquí la causa principal de las enfermedades: el tránsito de los carruajes por las estrechas curvas de las calles, y el alboroto de los rebaños detenidos [...] Calcula la altura de los tejados, desde los que un tiesto hiere las cabezas [...] De noche hay tantos peligros como ventanas encuentres
abiertas a tu paso [...] Nosotros habitamos una ciudad sostenida en gran parte sólo por débiles estacas de madera; ésta es la forma como el procurador previene los derrumbamientos. Cuando solamente ha tapado la rendija de una grieta vieja, exclama: ¡ya podéis dormir tranquilos! ¡Y tiene el derrumbamiento encima! [...] el tercer piso, debajo del tuyo, ya está ardiendo, y tú, sin enterarte.»

JUVENAL, Sátiras, Libro III.

  1. ¿A qué tipo de casas crees que se refiere el texto?
  2. Haz una lista de los problemas relacionados con ese tipo de viviendas en Roma.
  3. ¿A qué crees que podían ser debidos?
  4. Enumera los tipos de vivienda que existían en Roma.
  5. ¿Por qué afirma que solo los ricos pueden conciliar el sueño?
  6. Para qué servían estas partes de una casa: culina, laetrina, triclinium, exedra, atrium.

«¿Me preguntas por qué acostumbro a retirarme a los humildes campos del seco Nomento y al modesto hogar de mi quinta? Pues porque no tiene medio ni de pensar ni de descansar en Roma. No te dejan vivir, muy de mañana, las voces de los maestros, por la noche los panaderos y durante todo el día los martillos de los caldereros. [...] ¿Quién puede contar los daños sufridos por un sueño perezoso?
[...] A mí me desvelan las risas de la multitud que pasa y me parece que Roma entera está junto a mi cama. Por eso voy a mi finca cuantas veces quiero dormir agotado por el tedio.»

MARCIAL, Epigramas, XII, 57.

  1. ¿De qué se queja Marcial en el texto?
  2. ¿Por qué crees que nuestro autor escucha los ruidos de la calle?
  3. ¿Crees que el texto se podría aplicar a la actualidad?
  4. Además del problema que aparece en el texto, ¿qué otras dificultades presentan hoy en día las ciudades?
  5. ¿Cómo soluciona su problema?

«Vivo justo encima de unos baños. Imagínate todas las clases de gritos que pueden desesperar los oídos: cuando los más atléticos se entrenan levantando pesas de plomo, cuando hacen esfuerzos, o, al menos, fingen hacerlos, oigo sus gemidos en el momento en que sueltan el aliento retenido, y oigosus bufidos y su respiración entrecortada; cuando se trata de un bañista pasivo, que se contenta con un masaje corriente, oigo el ruido de la mano golpeando sobre sus hombros que  suena diferente según si da con la palma abierta o con el hueco. Y si llega un jugador de pelota y empieza a contar los puntos que consigue ya es el colmo. Añádeles el que es un pendenciero, y  el ladrón cogido con las manos en la masa y a uno a quien le gusta oír su propia voz en el baño: súmales los que saltan a la piscina con gran estruendo de agua removida. Además de éstos, cuyas voces son, al menos, naturales, imagina ahora al depilador que de vez en cuando grita con fina y estridente voz, para hacerse notar por los posibles clientes, y que no calla a menos que esté arrancando pelos de las axilas a otros y le haga gritar en su lugar: finalmente los variados gritos del vendedor de bebidas, de los salchicheros, pasteleros, y de todos los mozos de taberna que venden su mercancía cada uno con su propia entonación distintiva.»

SÉNECA, Cartas, 56, 1-2.
  1. ¿De qué se queja el autor del texto?
  2. Enumera los diferentes sonidos que escucha.
  3. ¿Dónde puede habitar este autor romano?

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